Un grupo de choferes de la línea de transporte urbano de pasajeros 102 llegó hasta los pies de la Virgen de Itatí emplazada en la Rotonda, uno de los accesos a la capital correntina. Fue cerca de las 16 cuando entregaron un nuevo manto a la Virgen Morena, una contribución de los propios trabajadores en forma de agradecimiento por el acompañamiento a diario.

«Es una promesa, y agradecimiento del conductor que se sienta 8 horas en un colectivo y no es fácil. Cada vez que subimos y bajamos tenemos que dar gracias al Virgen de Itatí, el estar bien» dijo Ricardo emocionado por el momento vivido.

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